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Archive for the ‘Libros’ Category

Suele suceder de vez en cuando. Soy un devorador de libros en general pero debo reconocer que un lento lector de novelas. Cuando me recomendaron la lectura de “El poder del perro” de Don Winslow, casi me caí de espaldas al pensar en las 720 páginas de grosor del orco en cuestión a las que tendría que enfrentarme. Por otra parte, el asunto del narco-mex tampoco me hacía demasiada gracia. Sin embargo, acepté la recomendación de Javi Cámara y me sumergí, como les digo, un tanto agnóstico al mundo de la lucha a muerte en la frontera. Me imaginé un mundo amarillo, mezcla de polvo, coches caros, trajes cutres y olor a carne grasienta. Con tales ingredientes pasé unos cuantos días de aupa.

He dejado pasar un poco de tiempo desde que terminé la lectura del libro para asumir realmente la entidad del volumen y la cantidad de información que he recibido.  De entrada, decir que “El poder del perro” ha ido entrando poco a poco en las librerías del país y va ya por la novena edición. Se trata de una novela épica y coral contemporánea sobre la lucha de Art Keller durante treinta años como policía en la frontera  entre México y EEUU y los cárteles mexicanos de la droga, encarnados,en este caso,por las figuras de los Barrera, familia de la que Adán Barrera es el máximo exponente de crueldad. Es precisamente el desarrollo de estos personajes a lo largo de las décadas lo que atrapa al lector que siempre quiere saber qué va a ser de ellos después de tantos y tantos años de acción.

La lucha resulta encarnizada pero no solamente afecta a estos personajes. La degradación personal tanto de unos como de otros resulta tan aplastante que por momentos quieres sacarles de esa vida y hacerles comprender que marchan por el camino equivocado. Art Keller, de hecho, lo piensa unas cuantas veces mientras ve cómo su obsesión por destruir a los Barrera termina destruyendo su propia vida privada. Don Winslow, sin embargo, es capaz de entretejer una trama coral a su alrededor que implica a nuevos personajes que, poco a poco, incluso roban parte del protagonismo a Keller. Ahí podemos encontrar a una prostituta de lujo, a un cura, a un grupo de matones de Nueva York o a diferentes figuras de la policía norteamericana. Al tiempo que los personajes centrales, ellos también evolucionarán a lo largo de las páginas y se cruzarán inevitablemente con ellos a lo largo de la narración.

PORTADA DE "EL PODER DEL PERRO"

 Si me preguntaran por qué me ha gustado “El poder del perro”, respondería que es por la capacidad visual que demuestra la acción narrativa de Winslow. Sin duda, el estilo narrativo de la novela nos lleva inmediatamente a imaginar lo que estamos leyendo y no siempre resulta sencillo conseguir este efecto. Es una novela carnal, que se te mete dentro precisamente porque no te deja en paz. El poder visual de leer cómo se despelleja viva a una persona resulta impresionante. Como lector, cuesta retraerse de la lectura cuando la imaginación vuela de la mano del texto. En tal sentido, el autor demuestra una certeza cuasi cinematógráfica.

Otro aspecto importante es la evocación de una tema polémico y actual como es el del narcotráfico. Más en un país como EEUU en el que la frontera mexicana resulta un foco de conflicto interno tan crudo como se puede leer en la novela. Digamos que Winslow ha tocado una veta novelística más o menos virgen. La capacidad que demuestra para documentar y enseñarnos una realidad tan difusamente conocida nos lleva a “querer saber más” continuamente. Queremos saber sobre los cárteles mexicanos de la droga, sobre cómo han ascendido al poder sus capos, sobre cómo se inicia un muchacho en ese mundo, sobre sus conexiones con los cárteles colombianos o  sobre la lucha más o menos sucia de la policía contra ellos. Por momentos parece que asistimos a un documental sobre el tema de manera que incluso un acercamiento divulgativo a la novela podría ser factible.

DON WINSLOW

Y, por supuesto, el morbo; el morbo por comprender la implicación del gobierno americano en muchos de los tejemanejes relacionados con el narcotráfico. El morbo por ver las implicaciones políticas de la administración norteamericana en el intercambio “drogas por armas” para combatir a los emergentes focos comunistas en la América latina de los 80. “El poder del perro” es también un objeto de debate y habría que preguntarse hasta qué punto el autor no ha querido ser deliberadamente polémico en los contenidos para provocar que se hable del producto. Eso, por supuesto, a debate.

Las 720 páginas del ladrillo pueden asustar a cualquier profano pero resultan ciertamente necesarias para el desarrollo de los personajes en una novela tan coral que te lleva desde Tijuana hasta Nueva York y de allí hasta Guatemala pasando por los áridos estados americanos de la frontera con méxico.

En cuestiones de estilo narrativo, Don Winslow escribo de forma punzante. Emplea básicamente frases cortas en narración con gran profusión de diálogos que tratan de crear en nuestra imaginación una atmósfera de realismo visual casi opresivo. Las descripciones se insertan sobre la acción y quedan subordinadas al desarrollo de ésta disimulándolas con habilidad de manera que pocas veces nos dan la impresión de pesadez. Creo que el estilo es muy acorde con la realidad del texto que está tratando y es, en mi opinión, otro punto a favor de Winslow. Por momentos diría que estoy viendo “Corrupción en Miami” y al cabo de unos minutos algo en la onda de “Los Soprano” o “El Padrino” y miren que les he hablado de películas y no de novelas.

¿Es “El poder del perro”, “El Padrino” de Mario Puzo del siglo XXI? Por momentos el ritmo narrativo pudiera recordarnos algo semejante. Sin embargo, Don Winslow va más allá del elegante romanticismo criminal del anterior. “El poder del perro” baja hasta la sala de tortura y se mete en la piel del torturado. Por momentos hay que tener estómago pero la fascinación puede con todo.

En definitiva, una novela épica y coral altamente recomendable antes de que se haga una película o un serial de la HBO como se promete.

Besos y abrazos.

Alfonso.

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La última novela que he leído se llama “La promesa del ángel” de los franceses Frederic Lenoir y Violette Cabesos. Novela de género best-seller de intriga histórica que narra las peripecias de una joven arqueóloga llamada Johanne que busca el sentido de su vida en la explicación de una pesadilla que la atormenta: la visión de un monje sin cabeza. La trama alterna en su primera parte los  pasajes contemporáneos en los que Johanna realiza su investigación con aquellos históricos en los que se suceden los acontecimientos que la protagonista intenta desentrañar.

PORTADA DE LA NOVELA

En términos generales, la novela  ha cumplido las espectativas si bien ha tenido cosas de traca. Yo creo que lo mejor es la ambientación del entorno de la abadía. El objeto casi fetichista de los autores no es solamente el edificio sino el Monte, la isla y el pueblo. Realmente sí tengo ahora todavía más ganas de visitar Mont Saint Michel y descubrir sus secretos, amén de
comprobar, in situ, si las imágenes que ahora guardo en la cabeza se corresponden con aquellos paisajes que ofrece el lugar.

MOUNT SAINT MICHEL

 
Otro aspecto a destacar es el cariño que han puesto los autores en adentrarnos en la cultura románica y la historia no siempre contada que enfrentó a bretones y normandos a lo largo de la Guerra de los Cien Años o la que enfrentó a celtas paganos y cristianos en plena Edad Media por el control de las creencias. A veces se han pasado un pelo con las explicaciones
y más de uno ha podido cerrar el libro desesperado pero en términos generales viene bien ese barniz para dar un toque más
completo a la novela. Seguro que los gabachos están encantados pues “no nos gusta lo nuestro ni nada”.
 
Hay algo que me parece injusto y es la comparativa constante que hace con los dos clásicos contemporáneos de literatura Best Sellerhistórica. ¿Quiere parecerse a “Los pilares de la tierra” en la recrecación de una construcción épica? No puede porque falla en su estructura y porque, en el fondo, es una historia con un recorrido corto de tramas. LPDLT era una novela coral bien escrita y toda una epopeya pseudo histórica que enganchó precisamente por eso. La otra comparativa que hacen las críticas de lass tapas es aún más dura. ¿El nombre de la rosa? Lo siente pero por ahí no puede pasar “La promesa del ángel”. Trata de buscar la erudición de aquella pero es imposible. Trata de recrear el ambiente intrigante y casi opresivo de aquella pero es imposible. Por momentos intenta pintar un fresco costumbrista monacal pero no puede competir con “El nombre de la rosa”. La novela de Umberto Eco es el clásico definitivo de novela moderna y Santo Grial del género Best Seller sólo puede haber uno. Es una buena novela de
intriga histórica por la recreación pero las críticas que incluye en la cubierta de plastico por parte de los medios gabachos resulta excesiva. Bueno, lo habitual.

EL MONTE

 
Lo que a mí no me ha gustado ha sido, precisamente, la construcción narrativa de la novela.
 
1) Me ha cansado la primera parte con las alternancias mecánicas entre la parte histórica y la trama contemporánea. Ya sé
que resultaba necesaria para identificarnos con los personajes pero la alternancia literal, capítulo a capítulo me ha producido un efecto “¿por dónde iba?” bastante cansino.
 
2) Me cuesta identificarme con un personaje central de la trama acongojado por un sueño. Definitivamente, Johanna me ha caído mal. Un científica invadida por pensamientos ilógicos es como buscar un santo en el banco. La novela se sostiene en base a la búsqueda que hace a partir de sus pesadillas pero, en mi opinión, no se sostiene en el mundo actual y menos en la mente de una mujer posicionada en el empirismo científico. Vale que quieran convencernos de su evolución espiritual pero me cuesta creerlo. 
 
3) No sé si harán un favor al género pero obligar a nuestra heroína a acostarse con hombres sólo por sus intereses o
mentir y engañar incluso a sus colaboradores no me parece la mejor de las ideas. Podían buscar tal posicionamiento los autores
en base a su propia interpretación de la trama pero después no pueden tratar de justificarnos que ésa forma de actuar es la correcta.
 
4) Como en todas estas novelas de best seller de conspiraciones internacionales-tramas secretas-fin del mundo-salvad las ballenas, siempre hay un personaje en principio secundario que resulta ser el chungo definitivo. A medida que transcurrían las páginas yo tenía dos candidatos a tal papel que eran Brard y Simón, el anticuario. Al final, todas las novelas de este género padecen de los mimo y no hay más remedio que aceptarlo.
 
5) La novela tiene, en mi opinión, tres actos bien definidos a la manera clásica y cada uno cumple con su ritmo. El más cansino ha sido el nudo pero el desenlace ha cumplido con su objetivo dentro de los cánoces del género: rápido, trepidante, con estructura léxica simple y cortante. Las frases compuestas y las subordinadas las ha dejado para otras fases. Con todo, en cuestión de estilo me quedo con las descriciones apasionadas que ha realizado del monte, de la abadía y de la Virgen Soterraña, del sol inundando de luz maravillosos paisajes, del agua, del fuego purificador. Creo que los momentos más vibrantes los he podido encontrar precisamente en estos pasajes.
 
6) Por cierto. ¿Cuántas veces hacen los diferentes protagonistas el trayecto entre París y el Monte? Al menos ya sabemos que podemos tomar el avión hasta el Charles de Gaulle y allí alquilarnos un cochecito.
 
7) Por cierto II: qué manía tienen todos éstos listos de ponernos a los turistas como si fuésemos  pulgas venenosas que solamente contaminan con su vulgar presencia esos lugares tan finos y delicados de la historia. En lugar de describirnos como simples hordas comedoras de hamburguesas que sólo sirven para sacar fotos de los sitios, deberían pensar un poco en tomarnos como aquellos que pagan el sueldo de todos, los y las, intelectuales y demás gentes de bien que después se dedican a hacerse los listillos. La novela ha insistido varias veces en esta idea y no me ha gustado un pelo. Oye, si los turistas molestamos que cierren todos los monumentos históricos y así no los ensuciamos con nuestra presencia. Eso sí, ni un duro de subvención vía impuestos, ¡majetes! 
 
En definitiva, me quedo con lo bien que ha estado sumegirse una vez más en el medioevo y en el microuniverso monacal de la abadía románica.
Lo dicho: Air France, Charles de Gaulle, Avis, una buena GP y un par de bocatas. Pa´ las birras hacemos bote. Y no olvidéis de la cámara de fotos.

Besos y abrazos.

Alfonso.

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