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Archive for the ‘Cultura’ Category

ALVARO CUARTANGO EN SU WEB

Este pasado miércoles, mi mujer y yo acudimos a la exposición de la obra pictórica de Álvaro Cuartango en las salas que a tal efecto tiene habilitadas el Colegio de Abogados de Bilbao. Allí pudimos ver  las últimas creaciones del artista que nos dejaron con un muy buen sabor de boca. El acto comenzó a las siete y media y pudimos contemplar tranquilamente las creaciones mientras se servía un pequeño cocktail. Después, a las palabras de los encargados tanto del ente organizador como de la BBK en fomento de apoyo al arte, Álvaro Cuartango nos dijo que “<<Tienen que ser los cuadros los que digan algo por él… y como no hablan…>>”.

Pero vaya si hablaron. Como aficionado a la pintura, pertenezco a ese grupo que pasó de admirar las grandes obras clásicas a quedarse petrificado con la revolución impresionista. A partir de ahí, el movimiento que más he admirado ha sido precisamente el expresionismo abstracto y Álvaro Cuartango es un magnífico exponente de lo que hoy en día se consideraría, “buen arte”.

La última colección de Cuartango se denomina “A tientas” y, según él mismo nos contaba, viene a cuento de lo que supone para él la creación pictórica. ¿Cuándo terminas un cuadro? ¿Cuándo acaba la obra? Probablemente nunca y en algún momento tienes que decidirte a darla por finalizada.

En la obra de Álvaro Cuartango evocamos paisajes, algunos de ellos incluso de inspiración lunar, con perspectivas a diferentes alturas y paletas que varían desde los tonos predominantemente cálidos hasta los azules más profundos y fríos. Según nos confesó, emplea poco el pincel en sus cuadros y se decanta en muchas ocasiones por otros soportes. ¿Motivos? El principal es añadir un elemento de tercera dimensión en los cuadros más allá del tema y el color. Este tercer elemento sería la textura y Álvaro lo consigue en la mayor parte de sus obras. En ellas podemos contemplar texturas degradadas a diferentes niveles que rompen visualmente con cualquier sensación de monotonía.

TEXTURAS

 Un elemento que obsesiona a Cuartango es el empleo de la línea recta y horizontal en sus cuadros.

Álvaro Cuartango vive en Bilbao y ya sabemos que somos el colmo de lo cosmopolita y mapamundiano pero a veces se nos hace un poco extraño cuando escuchamos que uno de nuestros artistas ha expuesto en Nueva York. ¿Cómo, qué, dónde está eso? ¿Ah, sí? Pues debe ser importante el tío. Pues sí. Álvaro ha expuesto su obra en la Galería Ágora de la ciudad y ahora tenemos la ocasión de disfrutarla en Bilbao hasta el 19 de febrero en el Colegio de Abogados.

Para los que os perdisteis la presentación, nada mejor que pasar un buen rato en compañía de unos cuadros que nos inducen a sumergirnos plenamente en la conceptualización intelectual y en la recreación estética de colores y texturas verdaderamente evocadoras.

La organización del evento estuvo a la altura de las espectativas. La sala estaba dividida en diferentes espacios en los que perderse mientras se contemplaban las obras. La iluminación a base de focos aportaba el clima tenue que toda exposición de esta clase precisa. Tanto el cocktail de bienvenida como el posterior después de los discursos estuvo en su punto: ni abrumador ni escaso y bien servido por la gente de Gastrolunch.

En definitiva,  una magnífica velada de arte y una visita que os recomiendo estos próximos días por Bilbao.

Besos y abrazos.

Alfonso.

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Ayer era el día de Teresa Amalia Martínez. Él día que tanto tiempo llevaba esperando. Ayer, 15 de diciembre, la autora presentaba su libro de poemas como debe ser: en casa, arropada por los suyos y en un lugar de referencia para la cultura de la localidad como es la Kultur Etxea de Ermua. Como no podía ser de otra forma, Amalia sufría de nervios impenitentes al comienzo de su presentación pero fue poco a poco dominando sus impulsos y llegó a convencernos a todos de algo: más allá de tener que demostrar siempre que somos seres perfectos, tenemos que darnos cuenta, en primer lugar, que somos personas, con nuestras cosas, con nuestros problemas y nuestras frustraciones.

Y me diréis, ¿que tiene de especial esta poetisa? Como diríamos los de márketing, ¿cuál es su posicionamiento para que nos llame la atención? La de Amalia es una historia de superación personal. Yo la conocí en la presentación de “Gala Placidia” hace un mes en Bilbao. Entonces solamente tuve una primera impresión de ella. Aquel día me presentó su poemario y como buen metete impertinente, la curiosidad me llevó a   investigar en la biografía que adjunta el libro:

Teresa Amalia Martínez. Nacida en La Bañeza (León), vive en Ermua (Vizcaya) desde su más tierna infancia. A los 10 años un tumor cerebreal y un error médico le llevan a caer en un coma que durará ocho meses. En su afán de superación y de autosuficiencia, viaja a Granada  para estudiar allí la carrera de Filosofía, que deja incompleta para cuidar de su madre cuando su padre muere.

Actualmente concentra su energía en el Parkinson que su madre padece, pero sin dejar de lado la filosofía, la lectura y sobre todo, la poesía. Éste es su primer libro donde deja al descubierto sus pensamientos y emociones”.

Las páginas del libro de poemas de Amalia Martínez reflejan constantemente  un sentimiento existencialista a través del que la autora busca no solamente una explicación a sus propias circunstancias sino también una senda que le explique los secretos de algo que todos tratamos buscar: la felicidad. Amalia exorciza sus pensamientos, sus sentimientos y sus emociones en una compilación de poemas que realmente os harán pasar unos buenos momentos.

Amalia nos dice que escribe por intuición, con métrica libre y sin complejos (esto último es de mi propia cosecha después de haber leido muchos de sus poemas). Las suyas me parecen piezas realmente elaborados, pero, en fin, qué voy a decir yo si me dedico a la brocha gorda de la novela. En “¿Quién soy yo?” nos damos pronto cuenta del trabajo de trazo corto que Amalia ha realizado y nos dejamos llevar a su mundo, a un mundo pequeño o quizá demasiado grande para abarcarlo en un solo volumen.

Portada

 Os transcribo uno de mis poemas favoritos. Se llama “Gitana”. En él no tardas en comprender el mensaje subliminal que Amalia nos quiere expresar. Quizá me gusta porque una vez en Sevilla, una gitana me leyó la buenaventura y mis sentimientos por aquel entonces se reflejan perfectamente en las siguientes líneas:

GITANA

Miénteme, gitana.

Miénteme…

Porque tus mentiras

me dan nueva fe.

 

Miénteme, gitana.

De tus labios sedientos

de fantasía

quiero beber el aliento.

 

 

Miénteme, gitana.

Miénteme…

Pon en mis manos

de nuevo un clavel.

 

Desliza tus dedos

sobre mi piel…

Sobre las murallas del tiempo.

 

… Hazme en tu ilusión creer.

 

Miénteme, gitana.

Míénteme…

Porque tus mentiras

me dan nueva fe.

… Quiero bañarme de vida

 

En la presentación se hicieron algunas fotografías. Trataré de ponerme en contacto con la autora para colgarlas en este post. Para los que queráis adquirir este libro de poemas, no tenéis más que entrar en el link de Ediciones Beta y comprarlo a través de la página web.

Suerte, Amalia.

Besos y abrazos.

 Alfonso.

 

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Aún recuerdo aquellos idealizados años de preadolescencia en los que, entre otras muchas aventuras, descubrí que si compraba en la tienda una cinta de cassette virgen y la metía en el reproductor podría grabar la música que me gustaba de la radio solamente con el gesto de apretar un dedo. Aquella conciencia resultó revolucionaria para mí.

-¿Osea, que así puedo escuchar mis canciones favoritas cuando me dé la gana y siempre las tendré conmigo?

-Sí niño, sí. Venga.

No sé qué supuso para vosotros el día que hicisteis tal descubrimiento pero creo que algo parecido le sucedió a Europa en 1492 cuando plantó sus reales talones en el continente de los indígenas. A partir de aquel día, la música ganó para su causa a un fan irreductible que, poco a poco, terminó cayendo en las garras alucinógenas de todos los grandes que la música rock ha podido dar a la humanidad.

Creo recordar que tenía doce años cuando compré mi primer disco original después de diez o doce cintas vírgenes grabadas de los Cuarenta Principales que es donde empezamos todos en esto. No recuerdo muy bien cómo lo hice para reunir la pasta pero adquirí en doble cassette el “Delicate Sound of Thunder ” de Pink Floyd. Aún puedo saborear el estado de nervios en el momento que tuve en mis manos el ejemplar que haría mío; aún recuerdo a la cajera envolviendo el artefecto o el sinsentido de trayecto entre la tienda de discos y mi casa. Aquella fue mi primera vez pero después han venido muchas, muchas más compras de discos originales en tiendas de todo pelo. Puedo decir que el tiempo te aporta tranquilidad, aplomo e incluso arrogante indiferencia cuando de ir a comprar discos se trata. Los he comprado en todas las circunstancias de mi vida y los he asociado a toda clase de momentos. Lo que sí puedo decir es que en todos los casos, la sensación de nervios al abrir el cassette, el CD o el vinilo de turno ha sido indescriptible.

Debo reconocerlo: cual gato gourmet, a mí me gustan las cosas elegantes y no puedo evitar apreciar el momento de abrirme un cd original de, por poner un ejemplo, Red Hot Chili Peppers, colocar el disco en el reproductor y, a continuación, sumergirme en la contemplación de las fotos de la carpeta o en la lectura de los créditos o las letras de las canciones. Quizá sean manías elitistas pero es que confesar hoy en día que comprar música o cine original es poco menos que ganarte el ticket hacia el sanatorio mental.

La matraca mediática de estos días ha tenido como uno de sus temas favoritos el del famoso Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible a través del que se van a realizar determinadas variaciones legales para permitir, no a la justicia, sino a la propia administración del Estado, intervenir las páginas web de las que se sospeche permitan la descarga de archivos a través de Internet.

Creo que con la opinión que he comenzado a esgrimir algo más arriba, cualquiera que lea estas páginas podrá pensar que no estoy a favor de la descarga masiva de archivos musicales o cinematográficos. Ciertamente, no tengo por costumbre tal actividad pero tampoco tengo el valor de jurar y perjurar que nunca en mi vida lo he hecho ni he dejado de hacerlo. Gracias a las descargas de Internet he descubierto música y grupos musicales de los que, de otra forma, jamás hubiese oído hablar. Lo que sucede en mi caso es que llegó un punto en el que me di cuenta de que vanalizaba los contenidos. Me di cuenta de que llegaba a “bajar música por bajar” y no apreciaba realmente lo que tenía entre manos. El día que un colega me grabó de su hermano mayor el Led Zeppelin IV yo tenía 15 años y os prometo que la noche anterior a tener una simple cinta virgen en mis manos no dormí. No creo que un chico de quince años pueda realmente apreciar en algún momento un disco de su grupo favorito si apretando una tecla del ordenador tiene toda la discografía del grupo en cuestión.

Sin embargo, el eterno debate sobre si descargas u original seguirá siempre ahí. Unos pensarán que descargarse música es hacer uso de su libertad y otros pensaremos que nos estamos empobreciendo todos. Yo sólo quiero dejar en este sentido una pregunta en el aire: ¿qué grupos rock o pop podemos decir hoy en día que han sustituido a U2? Dónde están los grupos jóvenes que hoy en día tenían que haber cogido el relevo de sus mayores? Simplemente no existen porque hoy nadie está tan loco como para coger una guitarra y decir que se va a hacer músico. Eso, señores, es pobreza para todos.

Pero bueno, a lo que iba: más allá de ese debate que nos atañe a los fans: ¿qué narices pinta una vez más este simpático gobierno que nos ha caído en gracia diciéndonos lo que tenemos que hacer, lo que tenemos que comer, lo que tenemos que fumar y, ahora, dónde podemos entrar o no en internet? Ya está bien, señor zp. Permítanos vivir sin decirnos lo que es políticamente correcto o no.

Y SOBRE TODO: no se adjudique competencias que deben quedar a buen recaudo en instancias judiciales. ¿Qué es eso de que un gobiernos perteneciente a un partido político puede cerrar páginas web o blogs sin la instancia judicial? Ojito con permitir estas prácticas porque nos vemos todos como en los tiempos ésos de Franco que el mismo gobierno nos recuerda constantemente. ¿Tanto miedo les produce internet que necesitan acotarlo con tanta premura? Qué mal huele todo esto y lo peor es que no hemos hecho más que empezar. Vienen a por Internet o no van a parar hasta amansarla.

Por lo demás, guapos, a ver si compramos algún que otro disco para variar. Ahora los hay por ocho euros.

Besos y abrazos.

Alfonso

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